Vaya con los métodos


Pensé que estarían todos los proyectos de trabajo de los contendientes a la Dirección de la Facultad, pero no fue así, luego de las promesas... nada. Mal y de malas comenzamos con todo esto, porque ¿qué les costaba? Si finalmente iban a subir sus proyectos en la página de la Facultad: total: gratis, sin esfuerzo, declaradamente con la ayuda "de todos", nuevamente "arrasando".
Pero ni así. En fin, no quiero decir nada más que los métodos que no me gustaron y que ahora, luego de casi 48 horas de meditar y meditar sobre las votaciones me doy cuenta de que o es una tontería que no legitima nada o sólo es un montaje que a nadie y a nada ayuda.
Cómo queremos democratizar nada si no participamos, si los ejercicios como éste nacen casi abortados por las prácticas, por los rumores, por radio pasillo, por las deslegitimaciones que hicieron muchas personas, que si entra al proceso fulano, que si no entra, que si somos íntimos de no sé quién, que si somos enemigos de no sé qué otro. Puffff, quiero seguir sí, pero las formas cada vez me gustan menos. Al final nadie piensa en el sujeto de la cuestión: el alumno.

De a de veras


Hubiera creído que alguien iba a hacer un comentario. Pero nada. Ni sus luces. La verdad es que me parece penoso esto de las votaciones en la Facultad. Ni siquiera un 10 por ciento de la población votó. ¿No es como lo que sucede en el País? Mmmm, si yo les contara..., pero por ahora me siento mejor, el lunes voy a la entrevista con el Secretario General de la UNAM, creo que todos haremos esto. En fin, primer paso, primer encuentro con lo real.

AGRADECIMIENTO


Este es el Faro del Fin del mundo. Me gusta porque siempre he creído que mi mundo, La Facultad, ha sido eso, justo, el Faro del Fin del Mundo: un faro que ha iluminado todo, mis alegrías, mis tristezas, mis dolores más brutales, lo inaceptable. No sé qué sería de mi existencia si la Facultad no hubiera estado ahí, siempre, como el Faro del Fin del Mundo.
Hoy pude constatarlo. A pesar de que tengo 33 años de profesor en la facultad, cuando fui hoy a las 9:45 de la mañana lo hice tenso, endurecido por el temblor interno de hablar ante mi comunidad, mía por derecho propio, mía porque me ha aceptado y me ha dado todo lo que soy. No había más que dos personas. A las 9:55 estaba ya a medio llenar el Aula Magna y cuando empecé a hablar el Aula estaba llena. A las 10:05 no se podía dar un paso, tuvieron que abrir las Aulas 1 y 2 para que se escuchara por televisión lo que yo decía. Por minutos la tensión crecía y mi boca se secaba, y de vez en vez subía la vista hasta el final para ver rostros conocidos, rostros familiares. Todos me parecieron entonces míos, todos eran mis amigos, los de siempre, todos los rostros eran al final uno, Mi comunidad, la del Faro del Fin del Mundo. Cuando vinieron las preguntas yo estaba ya sobre un camino que era el de apelar al cambio, a la transformación de nosotros mismos para dejar el ensimismamiento y luchar por seguir siendo el Faro del Fin del Mundo. La última pregunta que me hicieron fue: que si dejaría de dar clases al llegar a la Dirección. Me conmovió, porque ahí estaba el Faro del Fin del Mundo nuevamente, ahí estaba esa apelación a todo lo que soy: claro que no, respondí, porque sería mi muerte. El rumor de complacencia fue uno, los aplausos fueron todo, el calor de amistad, de reconocimiento, fue nuevamente, como el Faro del Fin del mundo.
Gracias, gracias a todos los que han hecho posible este momento, un Faro en la niebla, un Faro en la oscuridad, Un Faro del Fin del Mundo, siempre ahí, para que nos guíe. Gracias

UN CAMBIO, NI MODO


Me quedo muy impresionado de los silencios, de los quiebres que se dan en este ir y venir de las palabras y las cosas, como Foucault. Me hubiera gustado que todos pusieran sus Blogs, que discutiéramos los planes de trabajo, pero no ha sido posible. Seguramente será para otro tiempo.
Sé que en la Facultad el ambiente se ha ido haciendo pesado, denso, pero qué le vamos a hacer. La Dirección de la Facultad es un puesto extremadamente duro, pero que, al menos, hay cinco personas que quieren ser distinguidos por la comunidad, por el Rector y por la Junta de Gobierno para ese cargo que dura cuatro años. Tenemos el ejemplo de insignes maestros que han dirigido los destinos de la Facultad, no como iluminados, no, sólo como personas que son capaces de coordinar proyectos, dirigir esfuerzos para que éstos no estén atomizados sino que tengan destinos comunes; directores que han sabido dar un espacio a la academia, sin duda, lo más importante. Somos una Facultad, donde lo más importante es la docencia, y esto creo, es lo que ha ido perdiéndose por el hecho de que estamos sometidos a una suerte de "productividad" que en humanidades es difícil de medir. ¿Cómo medir el estudio del Quijote, por ejemplo? Hay un gran maestro de la Facultad que ha dedicado toda su vida a ello, ¿por esto mismo no podría estar en los puntos? ¿Cómo medir la pasión por Proust o por Joyce? ¿Cómo evaluar la revolución que representó en el estudio de la historia Hayden White? ¿Cómo estudiar en dos semestres la Fenomenología del Espíritu de Hegel? ¿Y el conocimiento de la Geografía, de sus aportes a nuestra realidad como el observatorio meterológico del Colegio de Geografía? o los estudios metodológicos que se hacen en el Colegio de Pedagogía?
No, pareciera que no hay lugar para todos estos estudios si no se someten a un difícil e intemperante hoyo negro llamado puntaje, efectividad, productividad. Sí, productividad sí, claro pero con criterios distintos a las ciencias, con bases diferentes a el conocimiento positivo. Nadie se niega a ser evaluado pero con criterios que no permitan la discrecionalidad.

Poder prometer


"Creo que los estudios humanísticos deben permanecer como una parte esencial de nuestra formación cultural y de nuestras vidas, entre otras razones, porque responden a la necesidad de encontrar sentido a la vida y al ansia de identidad individual que siente el hombre hoy no menos que en el pasado" (A.Bullock, La Tradición Humanista en Occidente).

Con esto de la contienda por la dirección de la Facultad, me percato de que algo que estará ahí, en el tapete del juego, es la promesa. Me temo que por ser como soy tengo que recordar aquí algunas cuestiones que son como látigos en medio de la tormenta: Una característica más importante que la de poder engañar o ser engañado es aquella en la que Nietzsche vio la base de toda civilización: la capacidad de prometer. El hombre, nos decía Nietzsche, es el único animal que puede prometer y aquí reside el núcleo de su condición social. En la Genealogía de la Moral se nos habla de la terrible violencia con la que los primeros manipuladores de la humanidad, los grandes valoradores que fundaron al hombre, tuvieron que grabar a fuego en las conciencias y, sobre todo, en las memorias la obligación de acatar las promesas. De tal modo que la capacidad misma de prometer parece derivar de una manipulación primera, aunque quizá fuese una coacción original que trató al hombre como a una cosa precisamente para que dejara de ser cosa. Fuera como fuese, creo que aquí sí hay algo que realmente escapa a la cosificación. Cuando los hombres prometen y cumplen, se portan unos a otros de una forma totalmente distinta a como lo hacen respecto a las cosas. Eso es lo que está en juego.

Hoy sabemos que existen 5 candidatos para la dirección de la Facultad de Filosofía y Letras, y que iremos al Aula Magna el miércoles 4 para presentar nuestros proyectos y el jueves 5 estarán las urnas abiertas para que toda la comunidad pueda votar por el que le parezca el mejor proyecto. Estas 5 personas, todas, desde luego, de la más alta calidad académica: el Doctor Jorge Ruedas de la Serna del Colegio de Estudios Latinoamericanos; la Maestra Raquel Serur, del departamento del SUA de Letras Modernas; el Doctor Miguel Soto, del Colegio de Historia y del mismo Colegio de Historia: la Doctora Gloria Villegas. Y yo, desde luego, del Colegio de Filosofía.
Creo que es una quinteta estupenda.

(Dando click en sus nombres podrán ir a sus semblanzas curriculares)

LA FUERZA DEL DIÁLOGO


Ayer todo el mundo era creyente, hoy, luego de infinitas crisis de todos los calibres, no encuentra uno más que escépticos por donde quiera que uno mire. Vivimos en un éxtasis de desengaño, en una orgía de desilusión: todo el mundo ha despertado de su sueño dogmático como nos dijera el buen Hume y se menean las cabezas al unísono con agridulce clarividencia. Los exfanáticos se tambalean cabizbajos, llenos de náusea, autocompasión y tolerancia universal, como juerguistas profesionales digiriendo la resaca al cuarto para las ocho de la mañana fría. El realismo -entendido como pura aceptación de la impotencia o del cinismo- es el alka seltzer de las almas otrora sublevadas. Quizá por ello creo definitivamente en las enseñanzas de mis viejos maestros: nada mejor que el diálogo, la tolerancia y el respeto. Condiciones de posibilidad de acuerdos para el logro de un horizonte donde se puedan llevar a cabo los proyectos. Ayer, casualmente, platicaba con una compañera de la Facultad y me decía que ella pasaba de cualquier votación y de cualquier cosa que legitimara el modo en que la UNAM selecciona a sus directores. "No creo en las transformaciones homeopáticas de nada, me decía. No creo que tengamos que cambiar para que todo siga igual, y además sé que todo está ya dado, que la dirección se le ha ya dado a... por esto no voto ni voy a ver a los miembros de la Junta". La gente desengañada, pasa de todo. la gente que pasa suele pasar ante todo de ellos, con lo cual ya demuestra un atisbo de interés por lo real bastante considerable. Es importante este comentario porque un profesor con estos desplantes renuncia al cambio, y éste es una aspiración ética irrenunciable, la promesa triunfal del fin del statu quo, el fin que propicia la transformación moderada, el cambio racional, el privilegio de lo humanístico frente a la intolerancia. Creo en la fuerza del diálogo, de la moderación y, fundamentalmente, en la prudencia.

SÓLO PARA JÓVENES


Hace poco Tim Berners-Lee, creador del lenguaje HTML, del protocolo HTTP y del sistema de localización URL (si esas siglas no nos dicen nada, no importa, Berners-Lee es considerado el padre de la web)decía que en lo que se está trabajando es en la posible Web 3.0, la internet que viene. ¿Y en qué consiste ésta? La expresión que, según Berners-Lee, la resume es "compartir datos" y el concepto es el de "web semántica". Con la web 3.0 "todo el mundo se conecta más", ha dicho, comparte los datos de un modo transversal, en el que los dispositivos diferentes no suponen una barrera para transmitirlos. Además, los sitios "van a ser abiertos". La web 3.0 es, para Berners-Lee, la web semántica. Ésta, lo que busca, es un acceso más sencillo a los datos haciendo la búsqueda de información más simple al basarse en los significados de lo que se transmite. Eso hace también que se unifiquen los contenidos y sea más fácil trasladar la información entre dispositivos. Berners-Lee ha dicho que en el futuro, "las cosas cambiarán mucho en internet. "Ya no hablamos de documentos web, ni de sitios web, sino de gente web". "La web -ha señalado- es la humanidad conectada por la tecnología". Internet es "la primera estructura para la educación de la sociedad y para la democracia". ¿Podemos creerlo? Algo de esto tiene que ver con nosotros, algo de esto nos está afectando y por ello tenemos que pensar que la tecnología está para eso precisamente, para ser utilizada, para instrumentar todo lo que podamos para acercar las humanidades a todos. No hay mejor acceso. Por esto mi apoyo decidido a la tecnología como parte de la enseñanza, como parte de algo que es el rostro de nuestro mundo.

UN FILÓSOFO, UN HISTORIADOR, UN GEÓGRAFO... TODOS


Me comentaba un querido amigo de la Facultad que si bien la reflexión que hice respecto de "No más filósofos en la Facultad" es cierta hay algo en mi tono que hace reactivo el comentario. No es así, lo que quisiera dejar asentado es que a lo largo de mi carrera en la Facultad he podido comprobar los grandes esfuerzos que cada administración ha hecho para poder desarrollar proyectos interdisciplinarios, y que para ello se requiere no de éste o aquél historiador, no de éste o aquél filósofo o literato, no de éste o aquél pedagogo o geógrafo. Para llevar a buen destino todos los esfuerzos se requiere del concurso de todos nosotros, de todos aquellos que están comprometidos con las humanidades, y sobre todo, con los alumnos. Son ellos los que nos deben de importar por encima de todas las disputas y todos los sectarismos que se puedan dar. Son ellos por los que existe la Facultad y por quienes puede sobrevivir las humanidades. Así que no, no es cierto que se requiera de un filósofo para dirigir la Facultad, se requiere de compromiso, de absoluto compromiso. De propuestas viables, razonadas y consensuadas, de lograr que todos caminemos sobre un mismo objetivo aún cuando cada cual trabaje en su propio territorio. Ya lo he dicho muchas veces: "La Facultad de Filosofía y Letras camina esté quien esté en la Dirección". Esto es cierto, pero creo que caminaría mejor si quien dirija la Facultad uniera esos valiosísimos esfuerzos en un proyecto común.

NO MÁS FILÓSOFOS EN LA DIRECCIÓN DE LA FACULTAD ¿EN SERIO?

Esto es algo de lo que he escuchado en la Facultad. No todos piensan así, pero el tono de la queja proviene más de cierta inocencia que de una convicción profunda. A todos aquellos que piensan de esta forma me gustaría preguntarles: ¿somos los filósofos un partido político? ¿Un gremio indiferenciado? ¿Acaso obedecemos líneas que nos son dadas desde la torre de Montaigne? Por ende, ¿creen ustedes que pensamos lo mismo? Creo que la experiencia y el tiempo han dado la respuesta: somos y pensamos diferente. ¿Qué es lo que importa? Que haya propuestas, que se den los compromisos ante la comunidad que pretendemos representar, esto es lo importante.