Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente. Josefina Vicens
Un texto de Adrián Román
Acabo de leer un texto de Adrián Román, "El día de la leyenda" en http://www.frente.com.mx/el-dia-de-la-leyenda, estupendo, me divirtió mucho la narración, pero lo que más me gustó es el cruce de situaciones, como une los dos momentos, el del narrador y el de la entrevista con el gran "Púas". Otra cosa más es la inmersión de la narración en la cotidianidad de la ciudad, de ese lado de la ciudad en la que viven la mayoría de sus habitantes, en realidad es el discurso apegado a la ciudad, emergiendo de sus calles, de esos momentos arrebatados de una violencia inaudita, inopinada, estúpida. Me gusta la escritura de este escritor, me gustan los cambios que hace, las transposiciones, la irreverencia con la que trata todo, porque efectivamente así se vive. Recuerdo que una vez me subí al metro, no lo hice durante mucho tiempo, porque soy uno de esos seres conquistados por el motor de la individualidad, del me vale madres el mundo y aquí sólo yo, y aunque vivo cerca de mi trabajo, me vale y me voy en mi coche. Por eso no me subía al metro de la ciudad de México en dos o tres años.
Recuerdo que igual que este joven escritor, me subí en el metro General Anaya. Llegué y compré mi boleto, subí las escaleras eléctricas, o más bien ellas me subieron porque las habría podido escalar sin agotarme. Caminé el trecho que va de la escalera eléctrica a las escaleras de descenso y escuché el típico chillido de que se van a cerrar las puertas. Me eché a trompicones y corrí esos pocos metros en casi dos segundos, me apreté como pude entre la gente y la puerta que se cerraba y acto seguido sentí un empujón de cuerpo a cuerpo, no de un brazo o una mano que me aventara, sino con todo el poder del cuerpo, de un cuerpo viejo, como el mío. Miré a mi lado y vi a un hombre mayor, como de 1000 años, pero de más de un metro ochenta (yo mido como 1.70) y con cara de asco, como si viera mi falta de destreza, como si fuera mi perseguidor, mi conciencia me dijo: "como se ve que hay gente que no sabe subirse al metro". Lapidario. Me sentí desnudo, avergonzado, como si me hubieran bajado los calzones en el metro. No dije nada, sólo me sentí expuesto y con miedo. Luego, ya en la estación metro Allende, me quedé pensando en cómo se habría dado cuenta de mi ser anodino en la aventura brutal de un viaje en metro por la ciudad de México. Nunca lo sabré, pero sí aprendí a meterme en el metro, suave, con pequeños empujones, embarrándome en los otros y con los otros, fusionándome con ellos a través de pequeños "perdón, perdón, perdón" mientras nos metemos las manos, nos sobamos los cuerpos unos a los otros, como sabedores de que no hay mejor terapia psicológica que subirse al metro y salir renovado, con olor a humanidad.
IMPOSIBLES DE LA FILOSOFÍA
En la presentación de mi libro, Martin Heidegger. Imposibles de la filosofía, Guillermo Hurtado que fue uno de los presentadores dijo cosas maravillosas de él; puse una entrada con sus palabras. No repetiré porque sería un pecado. Lo que sí es claro es que Guillermo fue honrosamente un regalo para mí, cuánta generosidad para no escatimar ningún elogio. Me sentí muy conmovido. No sé qué esperaba, pero sí sé que esto fue algo que me rebasó. Guillermo es un ser extraordinariamente perspicaz, inteligente, agudo, y ahora sé que vio con una gran mirada todo lo que se estaba jugando en este libro.
Sólo tengo esas palabras que deberíamos siempre derrochar ante ese otro que está ahí, frente a nosotros: gracias, muchas gracias.
Imposibles de la filosofía frente a Heidegger
Imposibles de la filosofía frente a Heidegger es un libro provocador y, por lo mismo, una obra necesaria en una comunidad como la nuestra, adormilada y mustia, que evita el juicio crítico y la polémica como si se tratasen de la peste. La obra de Alberto Constante es un ensayo histórico, pero también es un ajuste de cuentas con el pasado, y un programa de renovación para el futuro.
En su libro La fenomenología en México, Antonio Zirión se ocupó de la recepción de la fenomenología en México y llegó a la conclusión de que no la hubo o que lo que hubo fue equivocado. De manera semejante, Constante afirma que “hubo una recepción del pensamiento de Heidegger, pero ésta fue menor, equivocada, errónea, torcida, afectada siempre a la directriz de la búsqueda de lo nacional, de lo propio”. Constante afirma que la verdadera recepción de Heidegger en México es reciente y que ha recibido un impulso especial de la obra de investigación, docencia y traducción de Ángel Xolocotzi.
La tesis de Constante va en contra de un mito construido alrededor de la figura de José Gaos y de sus discípulos. Lo que afirma Constante es que Gaos no sólo no ayudó a la recepción de Heidegger, sino que la perjudicó, la detuvo, la deformó. La traducción de Sein und Zeit de Gaos, publicada en 1951, no permitió a los lectores de habla hispana encontrar al verdadero Heidegger sino que los perdió en un enredo lingüístico. Constante también se interroga, sin encontrar respuesta, por qué el tema del nazismo de Heidegger fue pasado de largo en el entorno de Gaos y sus discípulos.
En el último capítulo de su libro, Constante nos muestra como en el Fondo de Cultura Económica se detuvo la publicación de la traducción de Sein und Zeit de Eduardo Rivera, puesto que esa editorial poseía los derechos de la traducción y se aferraba a la versión de José Gaos, a la que consideraba una “obra clásica”. La investigación de Constante se basa en su revisión de los archivos de la editorial y es, sin duda, una valiosa contribución a la historia de las ideas.
En pocas palabras, de esto trata el libro de Constante. Pero como siempre sucede, hay excepciones a las tesis defendidas. La recepción mexicana de Heidegger no comienza con Gaos y no fue Gaos el único que dio cátedra sobre la obra del filósofo alemán. Constante señala a Edmundo O´Gorman como el único filósofo mexicano que supo apropiarse del pensamiento heidegeriano de manera provechosa. O´Gorman no fue discípulo de Gaos, pero fueron muy amigos y sin duda discutieron largo y tendido sobre la filosofía de Heidegger. Pero O´Gorman siempre fue una rareza. Un personaje extraño entre los historiadores por ser demasiado filósofo y extraño entre los filósofos por ser demasiado historiador. Los filósofos mexicanos más importantes de la época como Ramos, García Máynez o Larroyo estaban más interesados en otros autores germanos, en Scheller, Hartmann o Dilthey. Se puede decir, por lo tanto, que sin Gaos, sin su promoción de la figura de Heidegger, la recepción del filósofo de la selva negra en México hubiera sido muy diferente. Menos intensa, menos extensa, pero quizá, como diría Constante, menos equívoca y menos sesgada.
El caso de Octavio Paz se cuece aparte. Su libro de 1956 El arco y la lira está permeado de heideggerianismo. Pero Paz no fue un filósofo, como Constante se esmera en recordarnos, y tampoco aprendió la filosofía de Heidegger en las clases de Gaos en Mascarones. El heideggerianismo de Paz era el de los cafés parisinos y el de las revistas literarias francesas. El arco y la lira es su obra ensayística de mayores alcances filosóficos, pero a mí me parece – y sé que corro el riesgo de cometer una irreverencia – una obra demasiado pretenciosa y, en ocasiones, incluso confusa. Sus debilidades no pudieron corregirse con los cambios que Paz le hizo en subsecuentes ediciones. Sin embargo, a Gaos le debió haber llamado la atención la manera en la que la filosofía de Heidegger inundaba todos los capítulos del libro de Paz. Años después, Gaos le escribe a Paz para decirle que El arco y la lira es “el fruto más granado del existencialismo en lengua española” y que adivina en él al próximo Nobel latinoamericano. En por lo menos una de esas dos apreciaciones Gaos no erró.
Me parece, en cambio, que Constante es algo duro con Emilio Uranga. La de Uranga fue una recepción creativa de la filosofía heideggeriana que tomó en cuenta, como no podía ser de otra manera, el momento histórico en el que hizo su lectura. Análisis del ser del mexicano de Uranga es una obra en la que la ontología de Heidegger se usa y se abusa de manera original para un propósito que era de importancia en la cultura mexicana. Pero es cierto que, como apunta Constante , Uranga y los hiperiones eran más sartreanos que heideggerianos, más francófilos que germanófilos. Y sin embargo, Uranga decide ir a Alemania en un viaje de estudios que duró varios años. Por esos rumbos, Uranga pudo haber profundizado en su estudio de Heidegger, pero no lo hizo. Pasaba mas tiempo en su habitación leyendo el periódico que en los salones de clase, más tiempo en los cafés que en las bibliotecas. Eso lo sabemos por sus diarios inéditos que están resguardados en la biblioteca del Instituto de Investigaciones Filosóficas. Hay un pasaje memorable de aquellos diarios en los que Uranga cuanta su primer encuentro con Heidegger. Asiste a una conferencia y lo ve de lejos, con una mezcla de incredulidad y desilusión. Otro alumno de Gaos que escribió un testimonio sobre Heidegger fue Alejandro Rossi. Pero en ese texto se ocupa más del amigo peruano que le abrió las puertas al seminario de Heidegger que del filósofo alemán, como si éste fuese una mera excusa para tejer una narración autobiográfica.
Los alumnos de Gaos fueron abandonaron el estudio de Heidegger como si hubiese sido un pecado de juventud. El último en hacerlo fue Fernando Salmerón, que lo trabajó en su tesis de doctorado presentada en 1965. El caso de Ricardo Guerra es peculiar. Pero sus clases no bastaron para generar una tradición de estudio formal de la filosofía de Heidegger. A partir de los años setenta, como recuerda Constante, las corrientes de mayor ímpetu en la Facultad de Filosofía y Letras, a saber, el marxismo y la analítica, pusieron a Heidegger en un lugar marginal.
Como bien señala Constante, la nueva recepción de Heidegger, que podríamos llamar, post-gaosiana, comienza en los años ochenta y alcanza su mayor actividad en nuestros días. Esto lo sabemos de cierto si examinamos la Base de Datos Filos, en la que se reúne la producción filosófica mexicana del siglo XX. Un esbozo de la bibliografía mexicana sobre Heidegger apareció en 2006, cuando Verónica Carmona y Cristina Roa publicaron una selección de 163 artículos publicados a partir de 1949 y 38 tesis defendidas a partir de 1955. La mayoría de estos artículos fueron publicados en la Revista de Filosofía, Signos Filosóficos, Thesis, Diánoia y Espacios.
Cuando yo estudié filosofía en la UNAM entre 1980 y 1984, Heidegger no estaba entre los autores favoritos. Los intereses de mis profesores y mis condiscípulos iban por otros lados. Sin embargo, no olvido un curso de Ontología impartido por un joven y entusiasta profesor de nombre Alberto Constante, en el que leímos a Heidegger con sumo cuidado. Pero quien en aquel entonces se consideraba el principal especialista en la obra de Heidegger era Ricardo Guerra. Yo asistí un par de clases de Guerra pero mi paciencia fue poca y, además, mis intereses ya estaban perfilados hacia la filosofía analítica. Mi amigo de la Facultad, Luis Ignacio Helguera tomó la decisión de hacer una tesis sobre la hermenéutica en Heidegger. Pero a decir verdad, trabajo él solo. Guerra era su asesor, pero no leyó la tesis y cuando presentó su examen profesional se dedicó a dar una clase magistral en vez de hacerle interrogar al pobre Helguera que lo escuchaba desencantado.
Helguera no encontró mucha ayuda para su investigación en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus amigos se lo habíamos advertido. Hacer una tesis de licenciatura sobre Heidegger en la primera mitad de los años ochenta se veía como algo arriesgado y, a fin de cuentas, anacrónico. Hay una anécdota que viene a cuento. Helguera fue becario del Instituto de Investigaciones Filosóficas. Cuando se entrevistó con el nuevo director y le contó que pretendía hacer una tesis sobre Heidegger, éste le dijo que era preferible que hiciera una tesis sobre Gadamer o sobre Habermas. Mi amigo se quejaba de la falta de sensibilidad del director, pero viendo las cosas a la distancia, no me parece que le hubiese dado tan mal consejo. En el México de mediados de los años ochenta urgía un buen especialista en Gadamer o en Habermas. Pero también existía la idea, compartida por casi todos los filósofos de la UNAM, de que Heidegger era un cartucho quemado.
Pero precisamente en este entorno tan poco favorable a Heidegger se comienza a gestar la recepción post-gaosiana de Heidegger. Un primer paso muy importante en esta nueva corriente es el libro de Alberto Constante, El retorno al fundamento del pensar (Martin Heidegger) publicado por la UNAM en 1986 (aunque el manuscrito habría sido terminado en 1983). Por modestia, Constante apenas lo menciona en una nota de Imposibles de la filosofía frente a Heidegger, pero me parece que se trata de la piedra angular de la nueva recepción de Heidegger en México. Este libro de Constante es el primero escrito desde México en el que se examina la totalidad de la obra de Heidegger, es decir, tanto su primera, como su segunda época.
Más adelante aparecieron los libros de Gil Villegas y de Aguilar-Álvarez Bay que también se ocuparon de la filosofía de Heidegger de una manera muy rigurosa. Pero dentro de esa corriente de calidad creciente, habría que mencionar también otros dos libros de Constante: Martín Heidegger en el camino del pensar, publicado en 2004 y Heidegger, el “otro comienzo”, de 2010. Como se puede observar, Constante ha sido el estudioso mexicano de Heidegger más serio y más perseverante de los últimos treinta años y, por lo mismo, las afirmaciones que hace en su libro están fundadas en un conocimiento directo e íntimo de su campo de estudio.
En lo que sigue, y a manera de una pequeña contribución al estudio de la recepción de Heidegger en México, quisiera examinar dos números de las revistas Nexos y Vuelta de los años ochenta en los que se confirma el desprestigio en el que se encontraba la filosofía de Heidegger en México.
En diciembre de 1983, en ocasión de la publicación en español, por el Fondo de Cultura Económica, del libro de George Steiner Heidegger, la revista Nexos publicó algunos trabajos sobre ese libro de Steiner y, de manera oblicua, sobre Heidegger.
El dossier esta precedido por una nota de Hugo Hiriart en la que describe a Heidegger como “el maestro contemporáneo del pensar dificultoso”. Hiriart se queja que “la recóndita ontología heideggeriana haya tenido tan generoso cultivo en nuestras tercermundistas aulas de filosofía”. Pero como hemos visto, en el México de 1983 sucedía más bien lo contrario. Era todavía el mito gaosiano el que seguía predominando en la mente de la mayoría. El dossier incluye una reseña del libro de Steiner escrita por Peter Strawson, en la que el filósofo de Oxford aprovecha para hacer una crítica muy dura de Heidegger. Según Strawson, que en aquel entonces, estaba en la cima de su prestigio mundial, era absurdo sugerir que Heidegger está a altura de filósofos como Platón, Aristóteles, Descartes, Leibniz o Kant.
En aquél número de Nexos se incluye un breve texto de Emilio Uranga que se llama “Heidegger en México”. Dice así Uranga: “Entiéndase bien: al oír hablar de Martín Heidegger en México me da por pensar que se habla de un pasado y no de un triunfo. No se trata de descubrir algo de Heidegger que se nos haya deslizado inadvertido o de lucubrar versiones inéditas a lo ya repasado. No, Heidegger es pasado y del pasado, y lo único que cabría honestamente, asumida tal posición, es tratar de explicar o comprender a qué se debió que Heidegger haya sido una lectura central absorbente y prometedora en nuestra juventud. Y a esta cuestión respondo de modo inmediato. La afición por Heidegger nos fue transmitida por José Gaos que gozaba entonces de una autoridad indiscutida y entera. Sin este hombre se nos habría resbalado.” De esta cita de Uranga habría que subrayar la frase de que Heidegger es pasado. ¿Pero cuál era el Heidegger de Gaos, según Uranga? La respuesta que nos ofrece es muy interesante: “José Gaos, cuando llegó a México, ya venía contagiado por la manía de estimar altísamente a Heidegger de Ser y Tiempo, casi exclusivamente. El resto de estos escritos de Heidegger no le suscitó jamás interés tan obsesivo. Y más diré: lo que particularmente le atraía y nos contagió fueron las ideas sobre la muerte, nuestra muerte, mi muerte. Esta era la revelación, el motivo cardinal que lo atraía en el libro de Heidegger. Y tuvo enormes consecuencias. La primera de todas hacer de José Gaos un ente moribundo, entregado a la muerte y no a la vida.”
En su libro sobre Heidegger, Steiner se había hecho la pregunta de cómo entender el apoyo de Hitler al nacionalsocialismo y su silencio posterior. Pero fue hasta la aparición del libro de Víctor Farías Heidegger et le nazisme en 1987 que el tema se hizo preponderante. Es entonces que Paz considera que la revista Vuelta debe ocuparse del tema. El número 142 de septiembre de 1988 ofreció un excelente dossier sobre Heidegger conformado por los siguientes textos: de Luc Ferry y Alain Finkelkraut, “Entre Hitler y el humanismo”, de Ezequiel de Olaso, “Heidegger y la insularización”, de Carlos Pereda, “La contaminación heideggeriana”, de José Guilherme Merquior, “Heidegger y el nazismo”, de Luis Ignacio Helguera, “El silencio de Heidegger”, de Xavier Ruíz Portella, “¿Y si, pese a todo, Heidegger diera a pensar la democracia”? y de Tzvetan Todorov, “Los intelectuales y la tentación del totalitarismo”. El dossier llevaba el título irónico de El experimento del Dr. Heidegger, pero las preguntas que se plantaban eran muy graves. La primera de ellas, formulada de manera explícita era: ¿dada la influencia de Heidegger en México y en América Latina había que preocuparse de que su pensamiento no estuviera viciado de raíz por su cercanía al nazismo? La segunda pregunta, implícita, era: ¿es la filosofía heideggeriana apropiada para un momento de la historia mexicana en la que se buscaba salir del autoritarismo para entrar en una democracia liberal? Las respuestas de los participantes en el dossier casi siempre buscaban evitar caer tanto en el extremo de que había que condenar todo el pensamiento heideggeriano por la cuestión nazi, como en el extremo opuesto de que había que encapsular al pensamiento de Heidegger para aislarlo de cualquier crítica de orden político. Pero no todos tomaron este camino intermedio. Luis Ignacio Helguera trató de defender que la condena al hombre no debía interferir en la lectura de la obra. Esta posición, por lo que él me contó, lo enfrentó con Octavio Paz, que pensaba que no se podía separar uno de la otra. Para el Paz de 1988, quizá era importante tomar una posición de franca condena a Heidegger y a su pensamiento para que su pasado heideggeriano no lo manchara en su presente de defensor de la democracia.
Algunos de los textos son despiadados con Heidegger, no sólo por su cercanía al nacionalsocialismo, sino por el estilo y contenido de su filosofía. Un ejemplo de esta posición es el texto de Carlos Pereda, que describe al heideggerianismo como una contaminación. Así la describe Pereda: “Versiones de esa figura son: la pompa profesoral que excathedra y sin el menor apoyo empírico –esa precaución de los superficiales- elabora antropologías especulativas o historias de Occidente armadas con retazos del idealismo alemán, un terrorismo metodológico que decreta y censura con cuidadosa retórica, aunque sin desarrollar el menor argumento, y el fervor sucursalero que, en suburbios como América Latina, repite con la mayor inocencia (o sin el menor pudor) exaltaciones gastadas.” Para Pereda, el desprecio a la argumentación clara, rigurosa e informada de la contaminación heideggeriana era una senda peligrosa que podía desembocar en Auschwitz.
Hasta aquí con las polémicas en Nexos y Vuelta. Acabo con una pregunta: ¿cuál fue la repercusión de los libros de Steiner y de Farías en los departamentos de filosofía de las universidades mexicanas? Tristemente no la hubo. Los filósofos académicos mexicanos estaban ocupados en otros asuntos, seguramente importantes, pero dejaron pasar esas discusiones como quien deja pasar un autobús que pudo haberlos llevado a algún sitio interesante. Una de las virtudes del libro de Alberto Constante Imposibles de la filosofía frente a Heidegger es que nos obliga a subirnos al autobús para tomar una ruta que nos llevará a una filosofía mexicana más espabilada y más crítica.
Nací en sabattum
Nací hace ya bastante tiempo (uffff, aún no me acostumbro a la vejez y ya soy viejo desde hace mucho), en el hospital Colonia, un hospital creado en tiempos de bonanza en México, específicamente para trabajadores de los Ferrocarriles Nacionales, cuando éstos existían. Luego, lo que vino fue su desaparición, primero por el abandono y la poca visión del gobierno y, segundo, por las mafias de los transportistas que cerraron las posibilidades a un mayor desarrollo a los Ferrocarriles.
Los Collages
Barcelona, T'estimo. Ciutat senyorial, ciutat comtal
Barcelona de mis recuerdos, Tirant Lo Blanc
La Biblioteca Nacional de España y Josep Renau
Un Maratón en Madrid
Idalia, el Guernica y la Biblioteca Nacional de España
UN NUEVO NÚMERO (15) DE REFLEXIONES MARGINALES
Siempre he pensado que un editor es una especie de coleccionista; sus libros y revistas son una muestra de su gabinete de curiosidades, de cómo está archivado, ordenado, elegido. Tal y como algunos acumulan camisetas o cuelgan platos en la pared de la cocina con imágenes de los destinos turísticos que han visitado, juntan timbres postales en carpetas, llaveros, piedras, o cualquier cosa, el editor viaja a todas partes del mundo, indaga en los recovecos de la Web y agota el archivo y el catálogo de las bibliotecas en busca de aquello que lo obsesiona, de aquello que pueda formar parte de su colección.
Este número es un conjunto de documentos que bien podrían estar dentro de la mía: la de imágenes en clave literaria y textos en clave visual. De forma directa o indirecta, como pretexto o gatillo, los quince textos literarios que elegí para el dossier utilizan la imagen para construir sus narraciones. Todos ellos, además, de escritores mexicanos jóvenes y de géneros diversos. Me interesa constatar que la literatura puede ser una forma distinta de aproximación a la historia de las imágenes, sólo aquella que considera a una imagen algo más que una ilustración.
En la sección de artículos recopilé trabajos de curadores e historiadores del arte, también jóvenes y mexicanos, que han trabajado con los mismos temas a través de la obra de artistas, de la relación entre la curaduría y la edición o las problemáticas del signo alfabético. La sección de libros de artista fue una consecuencia casi obvia de esta muestra por ser el espacio ideal de convivencia entre imágenes y palabras. Incluí dos tipos de documentos: libros de artista de autores clásicos que dialogan con el resto de las colaboraciones, y libros de artista de jóvenes artistas mexicanos que exploran otras formas de narrar y de producir obras de arte contemporáneo. Finalmente, en la sección de documentos hay un amplio espectro de textos de apoyo: teoría del arte, novela, ensayo personal, etc., y todos, desde luego, en relación al espacio que se disputan las imágenes y las palabras.
Esta es la primera vez que edito el número entero de una revista; es también, en ese sentido, un primer intento de juntar voces distintas, a veces disímiles, que se reúnen bajo una misma preocupación. La primera vez, entonces, que abro al público la puerta de mi gabinete de curiosidades, un archivo personal que tendrá que seguir creciendo con el tiempo, reordenándose, redefiniéndose.
Verónica Gerber Bicecci
veronicagerberbicecci.net
Filosofía 2.0 Redes Sociales “Represión o Revolución: el devenir de las redes sociales”
Segundo Congreso/Encuentro
Filosofía 2.0 Redes Sociales
“Represión o Revolución:
el devenir de las redes sociales”
El Grupo de Reflexiones Marginales y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, invitan a estudiantes, maestros, investigadores y desarrolladores interesados en el estudio teórico y práctico de las redes sociales a participar en el segundo encuentro Filosofía 2.0 que se llevará a cabo los días 24 y 25 de noviembre en la ciudad de México, en las Salas de videoconferencias del edificio Adolfo Sánchez Vázquez de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
La dinámica del congreso consistirá en una serie de mesas de discusión donde se debatirá, de manera dinámica, las diferentes temáticas que sirvan como objeto de reflexión filosófica en lo referente a la importancia que han tomado las redes sociales en los eventos políticos, culturales y académicos de los últimos meses; dentro del ámbito de las humanidades, y en particular de la filosofía.
Las participaciones dinámicas serán de 5 minutos, y consistirán en la proposición de un tema (antecedentes, problemáticas y posibles hipótesis de trabajo) que será posteriormente discutida por los miembros de la mesa y del auditorio en sesiones de 120 minutos.
Envío de Resúmenes
Los resúmenes deberán contener la siguiente información:
− Título del resumen
− Nombre completo del autor o autores
− Institución de adscripción/país
− Correo electrónico
− Tipo de apoyo que requiere para su presentación (audiovisual o electrónico)
− Todos los resúmenes deberán ser enviados vía correo electrónico, como archivo adjunto
Ejes temáticos:
• Política
• Educación
• Investigación humanística
• Devenir del libro digital
Los interesados deberán enviar su propuesta de resumen y datos personales ANTES del día 28 de octubre 2011 a la siguiente dirección electrónica:
coloquiofilosofia2.0@gmail.com
Los Viveros de Coyoacán
Hoy, hace casi tres semanas, que empecé a caminar por Los Viveros de Coyoacán. Muchos podrían decir que esto no tiene ninguna relevancia, pero para mi sí. La tiene y mucho porque apenas los conocí. Había pasado muchas veces, cientos por fuera de ellos, por distintos lados, incluso había comprado ahí plantas, pero jamás había puesto un pie dentro de Los Viveros. Fue tan extraordinario, como si se hubiera desatado la semejanza de lo indecible o resto de un grito que nos habla de lugares no vistos, de paisajes salidos de la memoria más antigua. Los árboles, siempre han estado con nosotros, se abren paso por todos lados y conmueve ver cómo es que a pesar de que no tenemos cultura para protegerlos, aún los pequeños troncos que quedan luego de los destrozos les brotan retoños, hay otros que se ven saludables y también los retoños brotan por todos lados, sin ton ni son, sin ritmo ni geometría, sólo la vida, la vida brutal, la vida a secas, la vida que resurge y se mantiene. Los árboles que estallan por todos lados altos, altos, altos, como algunos ahuehuetes que todavía se dejan ver agobiados por los años o los liquidambares que tenía mucho tiempo de no verlos. Liquidambar, qué hermosa palabra. Los recuerdo perfectamente porque mi abuelo me enseñó a reconocerlos, a él le gustaba también la palabra, decía que eran líquidos, que eran agua hechizada de árbol y por eso su nombre aún evocaba el hechizo. Cuando era niño me gustaban esas historias, había una complicidad que me hacía creer en lo que mi abuelo me narraba. Entrar a Los Viveros es abrir una puerta de olores y recuerdos, los cientos de matorrales, árboles (supongo) u otras plantas, las palmeras, los caminos dibujados, los senderos que se abren y llevan a otros senderos, todo queda de lado, al margen, nada importa, sólo se está ahí en complicidad con las ardillas, y un gato negro con blanco, pequeño, como de 1 año de vida que sale al paso cuando los corredores o caminantes van. Pero hay algo que me asombra más todavía y son esos olores, ese aroma que sube a la cabeza y nos inunda de recuerdos porque hay distintos olores, a acacias, a ollamel, a roble, y a eucalipto. Ahora con las pocas lluvias que empiezan a caer, el eucalipto deja caer sus pequeños sombreritos, como si fueran trozos de sí, y recuerdo cuando de pequeño iba a la UNAM a jugar, y recuerdo mis eternas colecciones de sombreritos de eucaliptos que se me perdían al día siguiente, y pienso en todo lo que se iba con ellos, cuando se quedaban olvidados en mis juegos infantiles, en la calle, en otros instantes que conformaron mi existencia. Tengo dos días oliendo el Eucalipto, y me siento tan lleno de mi, de mis recuerdos que parecían olvidados ya para siempre. Caminar en Los Viveros es recordar, es abrir un espacio de luz en medio de las sombras.
Examen de fin de curso Ontología
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Les pido que tomen sólo una de las preguntas del temario, que conforme a sus preocupaciones se aboquen a la explicitación de ella sin salirse del tema, tienen que ser lo más académicos, ñoños y formales que se pueda. No quiero que se disparen y que sólo traten de explicar la pregunta
1. Explique dentro del existenciario ser-en-el-mundo (in-der-welt-sein) lo que Heidegger señala como “ser-en”, y el de la “idea de la mundanidad del mundo”, sólo estos dos puntos, nada más. Lectura de Ser y tiempo, capítulo II, parágrafos 12, 13 y 14, analizando o esclareciendo pie de página los términos que van apareciendo en la exégesis heideggeriana.
2. Analice la llamada circunmundanidad del mundo y el existenciario de mundanidad en general. Lectura de Ser y tiempo, parágrafos 15, 16, 17 y 18
3. Analice “Lo circundante del mundo circundante y la espacilaidad del Dasein”. Lectura de Ser y Tiempo, inciso C, p. 116 y parágrafos 22, 23 y 24
4. Explique dentro del existenciario ser-en-el-mundo (in-der-welt-sein) lo que Heidegger señala como el quién del ser-en-el-mundo junto con el existenciario ser-con (Mit-sein) y las formas del Das man (el uno). Lectura del Ser y Tiempo, parágrafos 25, 26, 27
5. Analice el “ser en” en cuanto tal. El existenciario “encontrarse” o estado de ánimo (Befindlichkeit) Lectura de Ser y Tiempo, parágrafos, 28, 29, 30
6. Analice en el “ser en” en cuanto tal, el existenciario “Comprender” (Verstehen). Lectura de Ser y Tiempo, parágrafos 31, 32, 33
7. Analice en el “ser en” en cuanto tal, el existenciario “El habla” (die Rede). Lectura de Ser y Tiempo, parágrafos, 34, inciso B el ser cotidiano del ahí y la caída; parágrafo 35, Las habladurías, 36 La avidez de novedades y 37 La Ambigüedad, así como el 38, la caída y el estado de yecto
Bibliografía secundaria:
AGUILAR-ÁLVAREZ BAY, TATIANA, El lenguaje en el primer Heidegger, Ed. FCE, México, 1998.
BENEDITO, MARIA FERNANDA, Heidegger en su lenguaje, Ed. Tecnos, Madrid, 1992
DE WAELHENS, ALPHONSE: La filosofía de Martín Heidegger, Universidad Autónoma de Puebla, 1986.
LEYTE, ARTURO, Heidegger, Ed. Alianza Editorial, Madrid, 2005.
PEÑALVER, PATRICIO: Del espíritu al tiempo. Lecturas de «El ser y el tiempo» de Heidegger, Anthropos, Barcelona, 1989.
POEGGELER, OTTO: El camino del pensar de Martín Heidegger, traducción de Félix Duque, Madrid, Alianza, 1993.
REDONDO SÁNCHEZ, PABLO, Filosofar desde el tempe de ánimo, la experiencia fundamental y la teoría del “encontrarse” en Heidegger, Ediciones de la Universidad de Salamanca, Salamanca, 2005
STEINER, GEORGE: Heidegger, F.C.E., México, D. F., 1999.
VATTIMO, GIANNI: Introducción a Heidegger, México, D.F., Gedisa, 1987.
VATTIMO, GIANNI: Las aventuras de la diferencia. Pensar despues de Nietzsche y Heidegger. Barcelona, Península, 1998.
VATTIMO, GIANNI: Essere, storia e linguagio in Heidegger, Marietti, Génova, 1989
Heidegger en castellano: http://www.heideggeriana.com.ar/
XOLOCOTZI YÁÑEZ, ÁNGEL: Fenomenología de la vida fáctica. Heidegger y su camino a Sery Tiempo, Eds., Universidad Iberoamericana y Plaza y Valdés, México, 2004.
CONGRESO FILOSOFÍA 2.0 REDES SOCIALES

1er Congreso
Filosofía 2.0 Redes Sociales
Coordinadores:
Alberto Constante y Ernesto Priani
Inauguración: Leticia Flores Farfán,
Coordinadora del Colegio del Filosofía
Lunes 14
Ponencias tradicionales
10-12:00
1. Miguel Angel Cabrera Sanchez. “Redes sociales, caos y Tecnopolítica. Tradicional”. ITAM
2. Marco Antonio Godínez Bustos. “La proliferación digital del discurso y el futuro de la filosofía”. UNAM
3. Adriana Romero Villegas. “Sobre el Ciber-Café-Philos y la filosofía de autoayuda”. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
4. Carlos Alberto Pineda Saldaña. “Lebenswelt 2.0”. FESAcatlán.
Ponencias dinámicas
12:00- 14:00
1. Mauricio Sosa. “Debate sobre las aporías de la democratización en las redes sociales”. UNAM.
2. Oscar Santana. “Algunas consideraciones en torno a la relación entre Filosofía, Redes Sociales y Bibliotecas digitales”. UNAM
3. Leticia Flores Farfán: “Estrategias Contemporáneas de lectura de la antigüedad grecorromana”. UNAM
Receso
Presentaciones de herramientas
17: 00 -19.00
1. Antonio Salgado. “Ambientes colaborativos y documentales”. Presentación. Socialmedia Club
2. Talía Elizabeth Morales. “Revista AIon.mx” Presentación. UNAM
3. “Círculo de estudios de la filosofía Mexicana”. Presentación. UNAM
Martes 15
Ponencias dinámicas
10:00-12:00
1. Isabel Galina. “Publicaciones digitales”. UNAM
2. Ernesto Priani. “Micro filosofía”. UNAM
3. Ramos Chaverry Soto. “Redes sociales y procesos de subjetivación”. UNAM.
4. Daniela Michel. “Alcances y limitaciones de Wikipedia para la formación digital del alumno”. Consejo Nacional de Alianzas Educativas, México
Ponencias tradicionales
12:00-14:00
1. Edith Gutiérrez Cruz. “Hay un ethos en Twitter”. Tecnológico de Monterrey
2. Francisco Javier Montes. “Redes sociales: evolución y alteración mental y cerebral”. Universidad Autónoma de Puebla.
3. Alberto Constante: “Escrito en Twitter”.
4. Raúl Trejo Villalobos y Rebeca Garzón Clemente, “Hacia una clasificación de los sitios WEB especializados en Filosofía (En lengua Española)”; Universidad Autónoma de Chiapas
14:00
Clausura:
Por parte de los Coordinadores
CONGRESO FILOSOFÍA 2.0 REDES SOCIALES

Convocatoria abierta para participar en el encuentro de Filosofía 2.0.
Tienes algo que decir sobre cómo la filosofía cambia con las redes sociales, tienes experiencia haciéndolo, o te interesa el fenómeno de las redes sociales desde la filosofía.
Te esperamos
Filosofía 2.0 Redes sociales, lee las bases en
congresos.reflexionesmarginales.com
TERCER NÚMERO DE LA REVISTA DIGITAL REFLEXIONES MARGINALES
2º número de REFLEXIONES MARGINALES
Locución de Federico García Lorca

Medio pan y un libro — He estado en esa casa / Juan Jesús
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
Este texto me lo envió Alberto Navarro al cual le quedo muy agradecido
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Stack O'Lee Blues - Mississippi John Hurt Cover
De pronto me he encontrado con esta versión de Stack O'Lee Blues que le encantaba a Julio Cortázar, de hecho él lo hace constar de esta forma cuando en una carta del 8 de octubre de 1951 le escribía a su amigo Fredi Guthmann que había tenido que vender su colección de discos de Jazz y que algunos los regaló: "Me gusta pensar que en algunas noches de Buenos Aires, música que fue mía, crecerá en una sala, en una casa y se hará realidad para gentes a quienes quiero. Me llevo a París un solo disco, metido entre la ropa; es un viejísimo blues de mi tiempo de estudiante , que se llama Stack O'Lee Blues y que m guarda toda la juventud"
Primer número de la revista digital REFLEXIONES MARGINALES
REFLEXIONES MARGINALES
http://www.reflexionesmarginales.com/
4º Simposio Internacional, Filosofía(s) y Psicoanálisis: “Cartografías del cuerpo”

4º Simposio Internacional, Filosofía(s) y Psicoanálisis:
“Cartografías del cuerpo”
Coordinadores:
Alberto Constante,
Ignacio Díaz de la Serna y Leticia Flores Farfán
8 y 9
DE SEPTIEMBRE DE 2010
PROYECTO PAPIIT IN405108 Filosofía(s) y psicoanálisis.
PROYECTO PAPIME PE402007 Filosofía(s) y Psicoanálisis, saberes de frontera
Miércoles 8
9:30 a 10 hrs. Inauguración: Dra. Gloria Villegas, Directora de la Facultad de Filosofía y Letras;
Dr. Alberto Constante, Grupo de Reflexiones Marginales
Mesa 1
10-12 hrs.
Helena Yrizar Una mirada al cuerpo desde el psicoanálisis y algunas implicaciones psicosociales
Víctor Alejandro Payá Imaginario, transgresión y goce: la experiencia del cuerpo en prisión
Moderador: Leticia Flores Farfán
Mesa 2
12 a 14hrs.
Víctor Novoa Fragmentos. Posicionamiento ético frente al dolor
Sonia Torres Cuerpo sin órganos. Dos regímenes
Susana Bercovich El látigo, -sublime y ridículo-, un instrumento perturbado
Moderador: Ignacio Díaz de la Serna
Mesa 3
17 a 19 hrs.
Daniel Gerber El goce o cuando el cuerpo hace crash
Zenia Yébenes Bilis Negra: la melancolía toma cuerpo
Ignacio Díaz de la Serna Desarticulaciones (a propósito de la risa dionisiaca en Georges Bataille)
Alfonso Herrera Los cuerpos del psicoanálisis: Membra Disjecta
Moderador: Gerardo de la Fuente
Jueves 9
Mesa 1
10 a 12 hrs.
Rebeca Maldonado El cuerpo de la atención: como espacio de lo nuevo y de la diferencia
Jesús Ramírez Variaciones del quebranto: armaduras clamantes, mortuorias y fragmentadas
Rosaura Martínez Sujetación, subjetivación y cuerpo
Mesa 2
12 a 14:30 hrs.
Rosario Herrera La filosofía, el psicoanálisis y el cuerpo
Marcela Almanza ¿Nuevas intervenciones sobre el cuerpo? Una perspectiva psicoanalítica
Josu Landa La mano en el mundo y el mundo en la mano
Patxi Lanceros Reflexiones sobre el cuerpo
Mesa 3
17 a 19 hrs.
Ana Viganó Cuerpo Extraño. Extimidad y acontecimiento de cuerpo
Marco Antonio Jiménez Reflexiones en torno de una filosofía de los cuerpos esféricos
Mauricio Pilatowski La colonización del cuerpo en la configuración de la identidad mexicana





